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7 claves para terminar el año de la mejor manera

Cuando se acerca el final de un año siempre llegan los balances, como si el futuro comenzará el 1 de enero. Estas son algunas ideas para observar los últimos meses de otro modo y evitar la frustración.

“¡Por favor! No veo la hora que este año se termine” es una de las tantas expresiones de deseo que escuchamos a esta altura del año. Así es como mucha gente le huye al famoso “balance” de fin de año ya que, generalmente, nos llena de frustración. Pareciera que son más los objetivos que no hemos logrado que los que sí hemos alcanzado, que fueron más los momentos negativos que aquellos positivos, que en esa “suma y resta” todo indica que es altamente probable que el resultado sea desfavorable.

“Ya está, este año fue. Veremos qué nos depara el futuro”. Como si el futuro comenzará el 1 de enero. El futuro es hoy, es ahora, es este momento. Si hoy era el futuro de ayer y hoy es el pasado de mañana, quiere decir que nuestra base es hoy. Hoy es nuestro futuro y hoy será nuestro pasado. Entonces dejemos de pensar qué nos depara el 2022 y dediquémonos a hacer de nuestro hoy nuestro mejor futuro y nuestro mejor pasado.

  • Deja atrás las experiencias negativas del pasado.No lleves registros contables de las malas situaciones que transitaste. Esto no significa negar que hayan existido, simplemente que las dejes donde están: en el pasado. Lleva sí el aprendizaje de lo que cada una de ellas te dejó. Solo tu tienes el poder de capitalizarlas. Recuerda que el día de ayer, terminó anoche.
  • Re-significa: Así como es cierto que “lo que pasó, pasó” y no poseemos capacidad sobrenatural alguna para modificarlo, así también disponemos del gran poder de re-significar cada acontecimiento de modo que la lectura juegue a nuestro favor. Ese poder es algo así como “elegir el subtitulado” de cada momento experimentado. Eso que pasó tal vez no depende de ti, pero quedarse detenido o no, sí depende de ti. Al conocido “no es tanto lo que pasó, sin lo que hacemos con lo que nos pasó” le agrego: no es tanto lo que pasó, es lo que pensamos de lo que nos pasó, lo que decimos de lo que nos pasó, lo que sentimos de lo que nos pasó. Los hechos están fuera de ti, las interpretaciones dentro de ti. Y dicho sea de paso, las cosas no “me” pasan, las cosas simplemente pasan.
  • Acepta lo sucedido: Lo que resistes, persiste. Aceptación no significa negación, resignación o menosprecio de lo sucedido. La aceptación de lo que pasó es “hacer las paces” con el pasado. Esa paz te permitirá conectarte con ese mismo pasado pero de una nueva manera, sin resentimientos ni rencores. Esa paz te permitirá conectarte con el presente, con tu aquí y ahora. Esa paz te permitirá conectarte con tu futuro de una manera esperanzadora. Tu presente necesita las raíces del pasado y las ramas del futuro. Acepta lo sucedido, haz las paces con el pasado y caminarás sin lastre alguno.
  • Date permiso para volver a soñar: Un sueño es una fotografía del futuro, una imagen mental de algún área de tu vida (salud, familia, trabajo, finanzas). Para proyectarte resultados allí, no necesitás vista, necesitás visión. Tu vista sólo te conecta con el presente. El primer paso para diseñar futuro es no quedarte en el pasado ni conformarte con el presente. Tu comodidad actual puede ser el mayor enemigo de tu futuro. Deja de mirar lo que ves y comienza a mirar lo que quieres tener; deja de hablar de lo que no quieres, para hablar lo que sí quieres. Si no deseas apasionadamente el lugar donde anhelas estar, te conformaras con el lugar donde estás. Recuerda: cómo visualizas tu futuro, vives tu presente.
  • Elige siempre la paz: No siempre puedes elegir lo que te pasa, pero siempre puedes elegir la actitud frente a lo que te pasa. Recordá que no vemos las cosas como son, sino como somos y cómo nos sentimos. Tu estado emocional, cómo te sientes ahora mismo, influirá al momento de hacer tu balance. Al mirar tu pasado podés elegir paz o culpa. Al mirar tu presente puedes elegir paz o quedarte dónde y cómo estás. Al mirar tu futuro puedes elegir paz o preocupación. Tu eliges. Es tu vida. Es tu pasado, es tu presente, es tu futuro.
  • Sé agradecido: La gratitud despierta un nuevo nivel de conciencia que trasciende las barreras físicas, de tiempo y de espacio. Quizás tu mente te diga “no hay motivos para agradecer”, dejate llevar más por la intuición que por la razón. Conecta con la gratitud independientemente de lo que haya sucedido o esté sucediendo. Si el recuerdo es positivo, repite varias veces “gracias”, si el recuerdo es amargo, no agradezcas “por lo vivido”, agradece que “en lo vivido” pudiste… supiste… lograste… Ser agradecido depende más de la actitud que de las circunstancias.
  • Actitud y Altitud: El resultado de tu balance depende directamente de tu actitud -ese sentimiento interno que se traduce en comportamientos externos- y de tu altitud, la perspectiva que elijas para revisar tus experiencias.

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Fuente: Infobae

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